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" CONCEPTOS
DE UN ARGENTINO SOBRE LA WI - LA ERA DE LA INFORMACIÓN
Se la denomina así, no
por la existencia de la información misma, - que siempre la hubo -
sino por el acceso nuevo y automático que requiere disponer de una
nueva y sofisticada aptitud para
tomar razón de ella, en un caudal y velocidad cuasi masivo y
sucesivos de hechos o acontecimientos, por una enorme cantidad de
personas, en gran cantidad de lugares – personas y lugares muy
particulares y donde en varias circunstancias se deben adoptar decisiones
que afectarán a muchas otras personas, quizás a comunidades enteras--,
casi simultáneamente y la enorme dificultad de poder explicarlos
secuencial y coherentemente desde aquellos espacios, instituciones u
organizaciones de quienes se espera lo hagan, así lo “espera” la
gente.
Y
lo “espera” de una forma pretérita, no de una forma nueva. Porque
carece del nuevo metabolismo que los nuevos instrumentos requieren para
una traducción bidireccional certera de los acontecimientos o decisiones
propias o de terceros.
Circunstancias éstas que
provocan un desborde, o desorientación o confusión de las propias
aptitudes personales de tratar de organizar la misma de forma tal, que nos
sea útil y no una desorganización de los propios recursos, materiales o
intelectuales.
Los acontecimientos que
se suceden con simultaneidad, no pueden ser descriptos así, sino
secuencialmente y, el “orden” de esa secuencia, según la naturaleza
del “dato”, puede condicionar la comprensión certera de la
totalidad de los acontecimientos y quizás desdibujar el hecho de
la simultaneidad, que es un dato esencial en determinadas circunstancias.
La simultaneidad puede
ser el índice de la
existencia de lo premeditado o planificado. Es quizás un elemento de la
“sorpresa”. Puede ser el
hecho que desnuda, como un strip tease, a una política. Es decir, a
medidas y acciones de gobierno o de conquistas de poder.
La simultaneidad puede
ser organizada, como también lo secuencial. Lo temido, es que
cualesquiera de ambas se aborden con el propósito de imponer una voluntad
a otra. En lo individual, en
lo comunitario, en lo internacional; todo en el centro de la vorágine del
procesamiento no dislocado de lo que esta sucediendo, mientras se
construyen alternativas, solo un segundo detrás, - pero con ultra
actividad - unas prognosis
para poder decidir el que hacer y el como y el con que. Y
fundamentalmente, con quien o quienes.
Entonces, nace una nueva
burocracia. La que está en condiciones de realizar lo dicho. Ultra
especializada y, con un grave peligro. La ultra subjetividad como desviación
profesional. Y, es en esa coyuntura donde se instala lo
multidisciplinario. Como reaseguro para decidir y con mas certeza, nunca
la suficiente, pero sí asintótica.
No importa la verdad, si
importa conocerla para tenerla en cuenta. Importa la certeza de la propia
decisión. Porque la verdad puede ser inútil para tutela de los
intereses. Como no lo es en la física el concepto de sólido indeformable
o del “punto que tiene masa”, conceptos éstos falsos pero útiles
para construir y obtener resultados tangibles.
No
existe una teología de la información, existe una utilidad o inutilidad
de la misma para extraerle conocimiento.
Lo justo o lo injusto no
se extrae de los instrumentos, sino de quien los manipula. No se deben
destruir las computadoras y los sistemas rápidos. Se deben poner en manos
de gente mejor. No por su ciencia, sino por sus espíritus. La tenencia
del instrumento no me legitimiza como justo, sino como poseedor de poder.
Es decir, la verdad y lo justo pueden ser ajusticiados. Pero jamás
ocultados. La perdurabilidad de lo que es justo y de lo que es la verdad
es lo que el talento es a las
nuevas maquinas. Aquel contiene a éstas y aquel desborda a éstas.
Tal es así, que siempre
el talento puede crear mejores máquinas, y sistemas y maquinas y sistemas
que el talento las organiza para que reproduzcan mejores edades tecnológicas.
Pero siempre subordinadas al talento. Que es el más formidable recurso
que podamos organizar hoy los argentinos.
Y, en mi opinión, esta
es hoy la tarea fundamental y decisiva del sistema de inteligencia de
nuestro país.
Porque es necesario. Es
la razón de ser primera en la construcción de nuestra nación. En la vorágine
actual de la catarata de la información, debemos articular un nuevo
metabolismo en el seno de una nueva burocracia de decisiones. Y, simultáneamente,
desbrozar en la realidad lo que es información y lo que es la
desinformación. Y servirnos de ambas, con el propósito de obtener
resultados. En el corto, mediano y largo plazo. Sin prejuicios. Sin
confundir los medios con los fines. Sin pausa, sin todos los recursos y
si, con todo el talento de todos.
En el transcurso de esa
tarea existen verdades indubitables: tutelar la integridad territorial de
la nación Argentina, construir una coherencia entre nuestra vida y
comunidad doméstica y la circundante en ésta parte sur del mundo, como
un correlato lógico y coherente, sin apartheid, y desde éste escalón,
también con simultaneidad una
coherencia con el continente que es las Américas.
El orden en que lo he
expresado, en muchos aspectos no es el orden de las ejecuciones de
proyectos, políticas y decisiones. En cada aspecto primará una dirección
y un sentido, y una densidad de la actividad quizás distinta y gradual
pero, previsible. La previsibilidad es fundamental para la propia
confianza y la todas las demás comunidades.
La fascinación de los
instrumentos no podrá acallar ni sustituir lo sustancial. Pero es
necesario conocerlos y organizarlos para lo que exige un proyecto de país
y de comunidad para esta década inicial y crucial donde, es posible que
se modifique por primera vez en casi dos siglos, el mapa político de América.
Si ocurre, que sea a nuestro favor. Esto hay que decirlo, procesarlo,
discutirlo, y decidir. LA GUERRA DE LA
INFORMACIÓN NO SE DECLARA: SE PRESENTA SE LA SOPORTA O SE ES PARTE
La posibilidad de que la
producción de información masiva, direccionada, condicionada y
seleccionada, sea posible, instaló la posibilidad de ser utilizada como
un instrumento de construcción, afianzamiento, erosión o promoción de
políticas, sensaciones, percepciones, alianzas, temores o esperanzas.
Todo ello es consecuencia de haberse logrado reducir dramáticamente tres
dimensiones, la temporal, la espacial y la dimensión reflexiva colectiva,
ésta, como aptitud que requiere de clima, tiempo y ausencia de angustia. Más aún,
la segmentación del “objetivo” – la gente- es una
consecuencia de lo que sostengo. Los comunes denominadores se esfuman ante
el peso de las diversidades, no por ser diversas, sino por su volumen
digital.
Se
“produce” información a partir del acontecimiento previo, y éste es
efecto de un precedente, que será o no una información o de otro hecho ,
informado o no.
Esta
realidad, que sostengo con firmeza como verosímil, permite a quien
disponga de recursos construir poder, es decir, construir las
posibilidades de opciones.
Cuando se ejecutan las
políticas `para optar y se avanza en un sentido y el “otro” conoce de
estas circunstancias, nace la guerra de la información. Los soviéticos
vieron en fines de la década del sesenta este cuadro con gran claridad y
desplegaron el mayor sistema – hasta ese entonces-
de un plexo mundial de desinformación; ello llevó al retiro de un
hombre de mente excepcional en los EE.UU. el Sr. T. Angleton, cuyo hobby
era el cultivo de orquídeas y su mente, quizás, terminó capturada por
lo que podría estar concibiendo otro hombre a mas de 15.000 millas de
distancia, un británico desertor, que fue periodista del lado
nacionalista de la guerra civil española ( una cubierta excepcional para
un largo plazo ).
Nadie
puede reprochar hoy a los EE.UU. que lidere los que es el “tempo” de
su propia guerra de la información y la desinformación. Ni la Unión
Europea. Ni nosotros.
Si
debemos reprocharnos el no construir nuestras opciones en la disciplina.
El problema es endógeno. Lo exógeno son causas de nuestras falencias e
efectos de las decisiones de otros que, no pueden dejar de ejercerla
deteniéndose en la aduana de un espacio nacional que aún no tutelamos.
Nadie se detendrá. En
ese tipo de “guerra electro magnética psíquica” no hay prisioneros;
hay inmunidad o no la hay. Para que la haya debemos los argentinos abordar
un elevado número de esenciales problemas irresueltos. Debemos afrontar
una redefinición de aspectos esenciales de nuestra cultura respecto
a los temas de la tecnología, la seguridad, la inteligencia, la
defensa, las gestiones de gobierno y de control social, ello equivale a
revisar la construcción del “súper yo “ colectivo de una comunidad
y, el voto o una elección, son tan lejanos a estos temas
como el hacerse rico trabajando horas extras.
No
es un problema de normas de aplicación de la democracia, son problemas
culturales y la cultura es a la antropología filosófica lo que el
concepto de energía es a la física. Y, aunque podamos disponer de una
masa critica para disponer de un artefacto nuclear, igual estaremos
inmersos en la actual dicotomía de ser o no una nación creíble. Por eso
podemos ser tenidos por peligrosos.
Talento, esfuerzo,
recursos, tiempo, tempo, calidad, objetivos definitivamente claros para al
menos el mediano plazo y gente decente, que disponga de un correlato entre
su vida personal y su vida publica, son los elementos básicos de la
conformación de una base mínima para construirnos en interlocutores válidos
del resto del mundo, inclusive entre los adversarios en intereses que, es
lo primordial.
No es la verdad lo
primordial. La verdad es lo que ahora somos y persistimos
por ser, como un encono contra el otro diferente pero compatriota y
lo primordial es que asumamos
que debemos y podemos cambiar de dirección como comunidad, hacia la
realización como nación que, eso lo necesitan también las otras
naciones; no esperan que seamos una tribu en una jungla, tampoco lo
desean. Esto es un peligro hasta para nuestros competidores por “ser”
mejor.
Que informamos y como
informamos a nuestra comunidad y al mundo lo que hacemos, dejamos de
hacer, obtenemos y no obtenemos y sin dobles discursos?.
Cuales son nuestros
objetivos comunes? Nadie cree que sean los 10 Mandamientos, ya que cientos
de miles de leyes promulgadas para sostenerlos o confirmarlos han sido inútiles.
Es mas importante la
coherencia, hasta para con nuestras propias culpas juzgadas y condenadas
que, si somos o no culpables.
La anomia, el ingenio,
recursos comunicativos masivos, el entretenimiento como fin último y la
información expulsada presumiendo el interés de los demás, son una
conjunción mas que peligrosa. Es una epidemia. Con víctimas : nosotros.
La apelación a los
propios valores no implica que muchos de ellos dejen de serlo para otras
comunidades y, también en lo que no es común, se debe reconocer el
“valor de lo distinto para lo esencial de los terceros”.
La información como
fundamentalismo constructora de referentes es inmoral. No así el
conocimiento, que puede o no ser consecuencia de aquella.
El reclamar un “libre
acceso” a ella – la información- para confirmarla como válida autónomamente
y por si misma sin la consecuencia del conocimiento, es inmoral.
Porque acceder a ella
para reconocerla como valor en si misma y contrario a la critica dinámica
de lo que es moral o inmoral en cada tiempo y lugar, es una forma de
imponer una estratificación de la construcción de otros valores, algunos
como nuevos y otros, como rescatados.
El
denominado “espacio nacional” solo deja de ser unidimensional si los
contenidos son benéficos y hacen al bien común, éstos últimos son
morales antes y materiales a continuación.
Hacen
al bien común de los argentinos la disponibilidad de soportes y
contenidos que discutan los mensajes y meta mensajes de otras naciones y
otras comunidades. Esto es lícito pero incompleto si a la vez no se
construyen referentes tangibles e intangibles estrechamente teñidos por
los propios intereses de los argentinos.
Y los instrumentos están.
No están las políticas. Y si lo están no las conozco. Y si no las
conozco es porque no han sido útiles para llegar a mí, por lo tanto no
llegan a una pluralidad si no alcanza la singularidad de un objetivo.
El día en que
dispongamos de servicios de noticias, cuya finalización horaria, no nos
siga imponiendo la imagen del locutor en desmedro del contenido de lo que
se pretendió sea vehículo, entonces estaremos un poco cerca más de la
BBC o de DW y mas lejos del show. Porque en esto la forma hace al
contenido, dado que los sentidos son mas de uno y la síntesis si suele
ser unitaria.
No se presenta con
claridad lo que es noticia, lo que es información, lo que es comentario y
lo que es editorial. Y , así, en esa promiscua política comunicacional
construimos confusión y desmedro por propios valores, sin instalar los
espacios de reflexión que se merece la gente.
Millones de baudios para
miles de millones de bits, en el marco indicado, es la digitalización de
la inmadurez y de la rendición.
La digitalización esta
creando súper desocupación y los ocupados laboralmente, están súper
recargados. De ésta forma lo analógico es entrañable. Volvamos entonces
al inicio de lo que fue la génesis de estas desgracias.
De tal forma, la WI que
se nos presentó, sin pedir permiso, sin declaración previa, nos es
hostil y, no somos parte de ella. Solo la estamos soportando. VOTO
PARA QUE SEAMOS PARTE DE LA WI
En mi opinión, es función
indelegable de los institutos de capacitación pos grado, la construcción
de propuestas de políticas comunicacionales para el ámbito estatal y no
gubernamental, conjuntamente con especialistas de las áreas de sistemas y
telecomunicaciones para disponerse de un plano de las asimetrías que
existen en el país en el tema. Abordar además lo que tales contenidos y
soportes están disponibles para su explotación a nivel regional,
continental y mundial.
Elaborarse,
desde los institutos especializados en temas de inteligencia y tecnológicos
lineamientos que hagan a la tutela de los propios contenidos, en acciones
de defensa o de contra información cuando el bien tutelado sea esencial.
Necesitamos de un mapa dinámico tridimensional de la realidad psicosocial
de la comunidad argentina y de los países limítrofes. Sostener desde
esta realidad decisiones en políticas migratorias, internas y externas,
de consolidación de la unión territorial y erosión del vació del
espacio nacional geográfico y electromagnético.
Es en gran parte, toda
verdad- todavía hoy - que el futuro puede ser inalámbrico. Pero, me han
enseñado, la fibra es estratégica y ella debería ser la espina dorsal
de un sistema redundante.
Paralelamente, es
necesario volver sobre las discusiones de políticas de defensa y
seguridad revisando la dicotomía legislativa hacia una unificación.
Los entes gubernamentales
cuyo objeto sean las comunicaciones, sean estos de políticas de aplicación
o de control, deben contener elementos y espacios superpuestos a las políticas
de defensa, seguridad e inteligencia, tanto interior como exterior.
Debe crearse un nivel de
aceptación de profesionales del exterior en capacitaciones en los plexos
que he enunciado. Con reciprocidad en el marco de las políticas
nacionales e internacionales. Con bidireccionalidad, enriqueciendo a los
instrumentos dedicados al ejercicio de la política exterior de la Nación.
Y,
para simplificar enormemente esto que pretende ser una exposición de
deseos, más que una propuesta política: Si
algunos de los caballeros lectores de estas líneas me preguntara
que opino de Echelon?, yo hoy le contestaría: “no se si existe, pero si
existe, quiero que Argentina sea asociada”, porque así reduciría las
“bajas” en la WI y me quedaría “espacio” para construir lo que
nos reclama el futuro.
El Sr. Presidente de los
EE.UU, Dr. Bush no es el enemigo, el gobierno de los EE.UU. no es el
enemigo, el FMI no es el enemigo, la Unión Europea no es el enemigo, los
Sres Presidentes de la República Oriental del Uruguay y de la Republica
Federativa del Brasil no son el enemigo, solo hablaron a costa de
nosotros, y en el seno de la WI. el enemigo, mírenlo bien, está dentro
nuestro.
Aunque la desinformación
de la WI diga lo contrario.
Y, no se esconde, se
muestra ante todos, hace muchas décadas.
Y,
cuando un militar pueda ir por la calle con su uniforme con normal
tranquilidad y cuando, un sacerdote pueda ir también por la calle con sus
hábitos como costumbre esperada por todos y, cuando un joven argentino
diga que ambiciona ser artista y nadie le diga con desdén que es un
potencial drogadicto, entonces, entonces amigo compatriota, estaremos por
comenzar a ser algo mejor, como comunidad, como nación, y como parte
esencial de la WI.
La
libertad para casi todo, es la esclavitud para casi todos, por algo lo
llamamos frívolamente : “corralito”. Para esconder que no somos parte
de la WI. Esa es la realidad. Entonces, tomemos partido, no al partido.
Las “Tres Américas”!!,
es un eufemismo cuasi teológico para referirnos a “Las Américas”,
que bien valen nuestra integración. La WI terminará su introducción en
tres ámbitos, nuestro continente, de Alaska a la Tierra del Fuego, la
Europa que De Gaulle dibujó hace décadas y con acierto hasta los Urales,
- y como confirmó sucesivamente el Sr. Putin-
y, Asia, lugar donde el factor tiempo es de alguna forma
secundario, como en las políticas del Estado Vaticano y la Iglesia Católica,
todo un lujo estratégico fruto de valores que se nos escaparon un poco de
entre las neuronas argentinas. Pero éste no es nuestro caso. Ahora.
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