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_ "Otra
vez ; un techo, un invierno, una persona" en
Las Cuestiones Críticas
S01 Fecha de creación o
modificación del Documento
Autor/a ///Entidad Autora
En busca de dos millones de voluntarios que suden. La solidaridad es clonable Todo
argentino que tiene la suerte de tener empleo tiene mas obligaciones que
los otros argentinos que son millones de desocupados con hambre. Y nos
necesitan, ahora, ya. El
talento y la insolidaridad es mortal, es una ecuación perversa que dibuja
correctamente la naturaleza de nuestras desgracias. Percibo,
con nitidez, que la anomia que envilece la calidad de vida de nuestra
mayor parte de la comunidad no solo tiene culpables, sino también cómplices,
los cómplices son aquellos que pudiendo aún disponer de una comida
decente y un trabajo no acuden en ayuda de los que soportan miseria y
necesidades en nuestras calles, avenidas, plazas y barrios de todo el país. Agotamos
nuestra indignación en reclamos a los que gobiernan circunstancialmente
por varios motivos y no damos nosotros el ejemplo que reclamamos de ellos. Eso
es cobardía, es complacencia y el “sálvese quien pueda”. El
problema no es político, el problema somos nosotros que asumimos alegre y
frívolamente la pertenencia a una sociedad donde el bien común
practicado cotidianamente esta ausente. Nadie
de fuera de nuestro país podrá reemplazar nuestra incapacidad colectiva
de socorrer a nuestros semejantes. Esto
es fundamental y debe comprenderse. Considero ineludible señalar que la
estructura organizativa social de la Nación no llegó a disponer de la
necesaria aptitud para enfrentar las graves situaciones que padecemos. Esa
falencia no puede ser reemplazada ni por la enérgica reacción de
cualquier núcleo dirigente, si falta la emoción, el compromiso y el
ejemplo del pueblo de la Nación Argentina. De
tal forma, el acto eleccionario deviene en un hecho cuasi tangencial ante
la ausencia de la debida solidaridad de quienes aun teniendo poco, no
atinan a acudir voluntaria y organizadamente al socorro de millones de
compatriotas, nuños, ancianos y mujeres de nuestro desolado país. Nosotros
construimos lo que ahora soportamos y si pactamos mal o contratamos peor
con los que han podido disponer del crédito que ahora no ahoga, la culpa
no es de ellos sino nuestra, porque además garantizamos todo a lo que nos
obligamos con lo que ahora pretendemos negar, la hipoteca biológica,
esencial, de savia de nuestros hijos y sus futuros y, ellos, se han
construido a nuestra medida, no solo en nuestros hogares , ello es
mentira, se formaron además en las calles, los colegios, lo que
observaron en todos lados, en la influencia de los medios y en las
consecuencias de la realidad mundial, mientras pontificábamos a favor de
amor aumentaban las muertes, homicidios, abortos y abandonos de personas. Escribo
de esta forma porque trato de dar el ejemplo, desde mi trabajo de
contratado doy además trabajo voluntariado, desde mi trabajo sin
aguinaldo, ni cobertura social ni aporte jubilatorio, doy gratuidad en mi
ayuda, todos los días, fuera de mis horarios laborales y en lo que me
sobra cuando debiendo poder almorzar, me dedico a ayudar a quienes con
desesperación buscan protección, ser escuchados y no manipulados. Y
lo hago, porque así como estoy, todavía tengo la fortuna inmensa de
tener trabajo y llevo tranquilidad a los míos y mis sesenta y tres años
no me quitan el sueño. Me lo quita mi querida nación Argentina, y la
situación de grave angustia de mis compatriotas, los trabajadores, científicos,
intelectuales, obreros, artistas, que en la desesperación que nace de la
impotencia, esperan ayuda. Que no llegará de los barcos a nuestros
puertos, si antes nosotros no damos ejemplo al mundo, con paz, esfuerzo,
honradez, transparencia y sudor. Como
ustedes, amigos lectores, ven la corrupción, yo también la veo, pero la
veo muy cerca, en el barrio en que por suerte vivo, en el lugar donde
trabajo, en los lugares en que viajo, en las calles y en las esquinas, es
esa corrupción del alma que no se cura con antibióticos, se cura con
dolor y esfuerzo, como el salir de la droga. He
trabajado y estudiado mucho y muchos títulos y menciones puedo poner en
las paredes, lo que no puedo poner es un testimonio de mi inocencia.
Ustedes tampoco. Por eso hago trabajos de voluntariado gratuito. Y a ello
los convoco, con ansias, ímpetu, necesidad y rabia, para ver si
despertamos y construimos una comunidad mas justa y honrada, donde el
honor de cada uno sea el correlato del respeto del otro. Ayer,
en un foro del tema, leía sobre la Sociedad de la Información, como si
la Sociedad del Conocimiento fuera su sucedáneo seguro y automático.
Ello no es así. No podremos ser parte del futuro sin ser parte útil del
presente. Todos
los que creen que es posible confirmar su naturaleza humanitaria deben
participar de alguna forma u otra en tareas gratuitas de voluntariado, y
necesitamos ya una ley de mecenazgo, más otras leyes que solo podrán ser
factibles cumplir si solo cumpliéramos un puñado de las mas esenciales
vigentes, como nuestra Constitución Nacional. Mi
vocación de toda la vida lo han sido y son las Comunicaciones, hace 44 años
que trabajo en ello y recorrí hasta el último pueblo de mi patria y
conocí otros países y conocí grandezas y miserias humanas, pero nunca
conocí lo que ahora nos sucede. Y no abandono mis vocaciones ni abjuro de
lo poco que mi trabajo me brinda, porque a millones, les falta ese
“poco”. Siempre
escribo sobre las comunicaciones, hoy en nuestro país, cualquier proyecto
que no este firme y subordinadamente ligado a proyectos productivos, no
tiene futuro y ese futuro tampoco será posible sin la donación del
esfuerzo de los Argentinos, no una donación a la actividad política, no
una donación a la ciencia y contenidos de las comunicaciones, sino . una
donación de , al menos, dos millones de voluntarios a favor de nuestros
hermanos. Doctor, colega, señor profesional, sea usted un voluntario,
además. Los demás lo están esperando.
S02 Fecha de
creación o modificación del Documento
Autor/a ///Entidad Autora
Otra vez ; un techo, un invierno, una persona. Nuevamente llegará otro otoño y, otro invierno. Hace un año traté de lograr apoyos para, bajo la idea de “ Un invierno , Un techo, Una Persona” podamos de alguna forma evitar que personas desamparadas que duermen en las calles, recovecos, puertas de negocios, en condiciones terribles, afronten nuevamente esa prueba tan dolorosa. Solo pude lograr que otras dos vecinos, de mi barrio, puedan colaborar y solo logramos que tres personas mayores puedan pasar esas noches tan duras, en los fondos cubierto de una estación de servicio y garage de la calle Uriburu al 1000 y, gracias a la decisiva y comprensiva colaboración de los dueños, que además permitían que se asearan en el lugar en condiciones dignas y protegidas. Mas no pudimos hacer.
Ahora hubo novedades, lo constaté, me alegró, casi siempre, voluntarios de la Virgen de Loreto, de la iglesia de Berutti y Larrea, recorren las calles por la noche alcanzando a quienes lo necesitan algún alimento y agua o jugos, yo los vi, los vi en la esquina de Azcuenaga y Santa Fe, en las escalinatas del viejo banco Nación, donde hago un alto en las recorridas con mi amigo que descansa un ratito de la caminata, y cerca de las 23 horas, cuando en ese lugar y hora paseo con mi amigo, mi perro Dogui, ya viejo y cariñoso.
Los
vi en un grupo solidario, dispuesto, amable, saludando con enorme
consideración y respeto a quienes siempre los esperan. Son gente como
nosotros, argentinos que creen en ellos y en los que ayudan, me sentí
orgulloso de verlos nomás, algunos son muy jóvenes y tienen en su rostro
la huella de la misericordia, la piedad y la solidaridad, ellos son
Argentina. Caminan con un carrito impecable y lleno, empujándolo con su
carga de esperanzas y ayuda, no los olvidaré y siempre los estarán
esperando, los que están por irse a dormir en las puertas y la veredas. Este
año que ya transcurre, espero que sean mas de tres los que puedan huir
del frío que los acerca al fin sin dilaciones, ese fin que deseo poder
evitar, como una forma de seguir emulando mejor a la gente que vi hace
unos días. Virgen
de Loreto, tienes seguidores, son buenas personas, son como todos, son compatriotas que siguen creyendo en ti y en sus semejantes.
Este año también los acompañaré desde mi búsqueda de techos, para
quizás, esas mismas esperanzas desamparadas. Señores,
damas, jóvenes, busco rincones protegidos, donde una tibia y simple
camita, con poco espacio y limpio, un compatriota pueda apostar a que podrá
sobrevivir, con nosotros porque, su dolor, es parte del nuestro. No
pregunto si ellos tienen culpa de lo que sucede, tampoco trato de
encontrarlos, trato de encontrar una solución, no un culpable. Esto último
es motivo de la actividad de otra gente decente, que también escribe en
estas páginas y quizás con mejores resultados. Solo pido que piense, en
estos días de calor, en el frío que destruirá esperanzas. No
preguntemos cuantas, solo la pérdida de una sola, tampoco justifica
nuestras omisiones, solo, solo confirma nuestra complicidad. Acompáñenme,
desde donde vivan, no es necesario que nos busquemos, es necesario que nos
encontremos. Solo eso : Un Techo, Un Invierno, Una Persona, las buenas
personas de la Virgen Loreto, están poniendo el resto y, esperan que los
acompañemos. Juan
de Dios Romero Buenos
Aires del Frío Argentina
de la Intemperie. Observaciones
Toda aclaración referida al Documento Lo que me ofrece PortalBIOCEÁNICO y como conseguirlo
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