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Las Cuestiones Críticas
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Indicios sociales de las condiciones de vida de la pobreza INTRODUCCIÓN La situación de pobreza y el proceso en que ésta es vivenciada no resulta idéntica para los grupos sociales, ni para las personas; las diferencias surgen según sea el nivel educativo alcanzado, el género al que pertenecen, las pautas culturales predominantes y el contexto socio - económico y ambiental donde desarrollan sus vidas. La
pobreza urbana - pobreza estructural y nueva pobreza – manifiesta
intensidades y heterogeneidades que
van marcando aspectos diferenciales según
se inscriba en
espacios o territorios con características específicas,
y/o según el tipo de carencias o necesidades que presentan los
grupos o individuos.
“Los problemas sociales pueden ser definidos
como problemas de carencialidad
(ausencia de satisfacción de
necesidades básicas), vulnerabilidad
(riesgo potencial de desempleo o enfermedad,
Suarez,[1]
1994. Desde el presente trabajo[2] (parte de un proyecto de investigación) pretendemos describir ciertos aspectos que hacen a las condiciones de vida de los pobres analizando algunos indicadores sociales, en un caso demográficos (edad de la población), y en el otro referente a la salud de la población, pero situándolos en el espacio territorial de la ciudad para intentar ir transitando de generalizaciones “casi simplificadoras” a una mayor aproximación en el conocimiento de dónde, cómo y con que características se presenta esta realidad de la pobreza de la gente. En
el nivel local se genera una
nueva espacialidad a través de las redes de comunicación, producto de
los avances tecnológicos de estos tiempos. En la vorágine de este fin de
siglo, algunos acceden a los cambios y otros quedan rezagados, aislados,
disociados de ese espacio global a nivel planetario y - en una situación
de dicotomía y coexistencia -, en muchas instancias es en las
territorialidades donde se agudizan,
persisten y se consolidan nuevas caras de la desigualdad y de la
exclusión. En este contexto, como parte de la asignatura pendiente de la sociedad global (Estado, sociedad civil y mercado), es nuestro empeño contribuir a la comprensión de las condiciones de vida de los que sufren necesidades y carencias. Siendo a las políticas públicas, como condensación de las tramas sociales a partir de las cuales el Estado intervine en la sociedad, a las que en particular se les presenta el reto de responder ante la situación presente con el fin de alcanzar la equidad y el ejercicio pleno de la ciudadanía social. Frente a ello los conceptos de carencialidad y vulnerabiliad del texto citado de Francisco Suarez, delimitan la integralidad que las respuestas deben contener para que se pueda concretar el desarrollo humano y social necesario.
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Las
diferencias entre los grupos sociales resultan acentuadas y se
distinguen a partir de l a lectura detenida en el paisaje social
urbano. Los grupos constituidos mayoritariamente por población
pobres son las que se
encuentran en las áreas circundantes, marginales o zonas de
emergencia cuya incidencia es notoria , son los que tiene mayor
carencias
y conforman la “ciudad de la pobreza”. |
En este sentido la presencia de un alto número de población infantil implica una alta procreación, que podría estar explicada por un mayor número de mujeres en edad de reproducir, como indicador diferencial de las condiciones de vida en la reproducción de la pobreza.
El grupo etáreo con mayor fecundidad (15-45 años) señala que en las zonas de las áreas con NBI, la representación relativa de personas jóvenes es notoriamente superior a las otras áreas, lo que introduce en la problemática en sí misma de los amplios sectores de la población joven sumergidos en la pobreza, y que confirma que la “dinámica demográfica entendida como síntesis de los hechos relacionados con el tamaño y crecimiento de una población no es homogénea; las diferencias significativas las da el peso específico que tiene cada grupo social y espacialmente en el comportamiento de la población total. “[5] (Torrado l990).
Por
otro lado, la poca presencia de población de edad mayor (60 años y más)
expresa que el consumo de vida es
diferencial entre los habitantes según los grupos sociales que
representen. La menor cantidad de población
mayor edad en ese grupo se correlaciona con uno de los
indicadores más apropiados: el de la mortalidad puesto que
precisamente la esperanza de vida de
la población pobre es menor que en los estratos de población no pobre.
Esta
lectura queda clara al observar la cantidad de personas de 60 y más años
cuyas vidas la transitan en la zona ribereña del Parque Urquiza o en el
casco céntrico de la ciudad de Paraná , son los adultos mayores
perteneciente a los estratos de población más acomodados económicamente.
Es allí donde se encuentra
comparativamente una mayor proporción de la población envejecida.
“...En
el plano macro, el consumo de vida de la población depende, entre otros,
de factores ligados a los avances de la medicina preventiva y curativa,
a la existencia de servicios de infraestructura (agua potable, red
cloacal, tipo de vivienda) y al saneamiento del medio ambiente...”2.
En
síntesis, centrado la atención
en la estructura etaria, queda manifiesta una fuerte composición de “jóvenes”
en pobreza, la mayor fecundidad en las mujeres pobres y la pérdida de la
población envejecida en la estructura por edades de la población dentro
de la población estructural en la ciudad de Paraná, lo que ya expresa
palmariamente la alta vulnerabilidad de este grupo de ciudadanos.
LA
COBERTURA EN SALUD y EL CONSUMO DE VIDA: El acceso a la Salud[6]
A lo tratado en el apartado anterior, se suma aquí el análisis a través de otro atributo que también se puede asociar a la edad, que es la cobertura en salud de la población, manteniéndose tanto las fracciones censales, como el momento de referencia: el año 1991 y considerándose también la condición de satisfacción de necesidades básicas.
La
calidad de vida de las personas a través del atributo de la cobertura o
no en salud, abre otras posibilidades de análisis, como por ejemplo
el hecho de
que los trabajadores o quienes conforman la masa trabajadora (en
relación de dependencia) contribuyen
de manera directa o indirecta a los aportes a la seguridad social, sin
acceder en muchos casos a una prestación que asegure el ejercicio de la
titularidad de sus derechos en condiciones equitativas, vulneradas
por procesos de estratificación o de heterogeneización en las
prestaciones que en muchos casos caen por debajo del piso mínimo que
asegure la vigencia de los derechos sociales, cuando no la mera exclusión.
Esta
dimensión interpretada desde la carencia de cobertura, incrementada
notablemente por la presencia de nuevos fenómenos como la desocupación y
la pobreza de carácter estructural de dimensiones trascendentes, deja
entrever la vulnerabilidad social de ciertos grupos, que al no tener
cobertura en salud quedan fuera de la red de seguridad social y expresa
otra cara de las desigualdades que impone la pobreza.
Esta última afirmación refuerza el argumento de la territorialización de las políticas sociales dado que el acceso a los bienes y servicios en el modelo anterior se deducía de la inserción en el mercado de trabajo en un contexto de plena ocupación, en ese modelo las políticas eran centralizadas y verticales, hoy los fenómenos citados, las transforman en descentralizadas y horizontales y proyectan al territorio como indicador decisivo en la satisfacción de las necesidades básicas, otorgando relevancia y denunciando la necesidad de estudios como el presente.
Aquí
hacemos referencia a otra dimensión del Indice de Pobreza Humana[7]
según la propuesta de A. Sen entendiendo por tal:
“que se deniegan las oportunidades y las opciones más fundamentales del desarrollo humano: vivir una vida larga, sana y creativa y disfrutar de un nivel decente de vida, libertad, dignidad, respeto por sí mismo y de los demás”
La
información censal, como fuente robusta y potente de información,
en la ciudad de Paraná mostraba que casi el 25% de la población
total se encontraba sin cobertura en salud4,
lo que es similar a decir que un cuarto de la población tenía
limitaciones para acceder a una atención en salud dentro del sistema de
la seguridad social.
La
distribución espacial de ese
25% de población sin cobertura en salud a partir de las fracciones
censales revela las asimetrías en la acumulación de riesgo de la población.
La mayor disparidad está en
la fracción 1 que concentra
el 40,3%, luego están las fracciones 12 y 4 con el
31,2% y 30,7 %7%
respectivamente de población sin cobertura en salud y en orden
decreciente se puede observar en el mapa el resto de las
proporciones de población carente de cobertura.
Esta
desigualdad en la salud es más temible en los procesos de contracción
económica. No se dispone de información para los años subsiguientes,
pero suponemos que la situación se ha tornado más compleja y aguda, ya
que existe un crecimiento de los pobres estructurales y
de los nuevos pobres por
lo cual la consulta en los Centros de Salud y Hospitales Públicos aumenta
año tras año en los
distintos establecimientos, lo que se constata en el cuadro sobre
consultas externas.
Ahora
bien, si consideramos sólo a la población
con NBI, los valores contienen mayores porcentajes, oscilan entre un
33% hasta casi el 60% la población sin cobertura en salud. Al detener la
mirada en esta
población con Necesidades Básicas Insatisfechas5, son las
fracciones 1, 3, 4, 11 y 12 las que presentan más acentuada situación de
riesgo dentro del campo de salud de la pobreza estructural y son las que
componen el grupo “A”.
La
descripción de la población con NBI correlacionada con el acceso a
servicios de salud, integra parte del
reciente debate referido
a las dimensiones de la pobreza, conforman una parte del esquema
conceptual de los Indicadores
de Recursos[8]e
implica insuficiencia de medios o recursos para satisfacción de
necesidades básicas.
Al
delinear los rasgos por la estructura etaria según fracciones, son las áreas
consideradas de emergencia
las que concentran más niños 5y
poca población envejecida y refuerzan la condición de estar fuera de la
cuidad “oficial” por la dificultad de acceso a los principales
equipamientos urbanos.
Desde
la lectura del mapa de la pobreza es la población sin cobertura en salud
la que integra las periferias
“obligadas” y marginales. No solo en el tema
de la salud tratado aquí, sino en la
elección del hábitat y el acceso a servicios esenciales (agua,
luz, cloacas, pavimento), esto expresa que la población en estado de
pobreza estructural satisface estas necesidades como puede, y no como
quiere o como sería deseable socialmente.
Como
la salud de los niños depende de la salud de las madres, de su grado de
instrucción y de su bienestar en la endeble situación de postergación,
es en estas áreas donde se
implementaron a través de los diferentes efectores de salud,
en años posteriores al Censo 1991, Programas Sociales (PROMIN y
PRANI) que intentan dar respuestas al
estado nutricional del recién nacido y de los niños,
además del control de la madre embarazada como una forma de
atender (fragmentariamente y por sus consecuencias y no por sus causas)
las desigualdades de las condiciones de salud.
La
actual propuesta de los programas sociales está referido a diferentes
grupos de personas (madres embarazadas, niños desnutridos de 0 a 5 años,
etc.) conformando las poblaciones objetivos de las políticas sociales de
los años 90, estructuradas dentro del esquemas de políticas focalizadas,
como contracara de las políticas universalistas.
Este
estilo de distribución fue
el resultado al que se arribó cuando las políticas universalistas,
destinadas a “todos” no respondieron a apreciar con decisiones justas
y equitativas dentro del colectivo social. No por esto el dispositivo
social y cultural ha cambiado, sino que emerge
difuso con relación a la importancia que tiene el cuidado de la
salud, viéndose forzados en estos grupos principalmente los jóvenes y
adultos a veces, hasta
la indefinición, - priorizando
otras prácticas entre ellas el trabajo, - aunque sea trabajo
precario, postergando y
descuidando la consulta a los médicos, restando importancia a ciertos síntomas
e interrumpiendo tratamientos y sorprendiéndose ante la muerte.
Los
servicios de salud dependientes de la esfera pública están presentes en
la ciudad, aunque cabría enunciar otros interrogantes
¿quiénes acceden y cuándo es factible acceder?, ¿cómo se
integran las reglas formales de funcionamiento de los servicios con las
oportunidades de vida de la población pobre?. ¿Al crecer la demanda de
consulta en la esfera pública, se corresponderá con los recursos
necesarios para lograr una atención acorde con esa mayor demanda? Sin
intentar resolverlo al tema podríamos
sostener el supuesto acerca que el derecho a la salud no es igual para
todos, ni siquiera para casi todos, la equidad y la igualdad de
oportunidades queda pues en un mero plano
de enunciación de principios, es una de las tantas pérdidas de
las condiciones de la “ciudadanía
social”66.
Cuadro
Nº 1
Población
Total con Cobertura de Salud.
Fracciones
Censales. Ciudad de Paraná. Año 1991
[
Puede solicitar - desde (Ø) -
el documento incluido el Cuadro 1, que no se ha publicado por razones de
espacio ]
Fuente:
Censo Nacional de Población Y Vivienda. Año 1991
Cuadro
Nº 2
Población
con Necesidades Básicas Insatisfechas: Cobertura del Salud
Fracciones
Censales. Ciudad de Paraná. Año 1991.
[ Puede solicitar - desde (Ø) - el documento incluido el Cuadro 2, que no se ha publicado por razones de espacio ]
Nota:
Para el cálculo de la población con NBI, se consideraron los siguientes
indicadores: Escolaridad del Jefe de Familia, Hacinamiento del Hogar,
Descarga del Retrete o Inodoro y Vivienda Deficitaria.
Fuente:
Censo Nacional de Población y Vivienda. Año 1991.
Cuadro
Nº 3
Consultas Externas por Tipo de Establecimiento Asistencial
Ciudad
de Paraná. Años 1994 – 1995 y 1996.
[ Puede solicitar - desde (Ø) - el documento incluido el Cuadro 3, que no se ha publicado por razones de espacio ]
Fuente:
Secretaría de Salud de la Provincia de Entre Ríos. Ministerio de Salud y
Acción Social.
Fuente:
Secretaría de Salud de la Provincia de Entre Ríos.
Nota:
Sólo se obtuvo la información total de consultas.
CONCLUSIONES
Los
rostros de la pobreza ocultan la sombría realidad de las vidas con
pocas esperanzas y que a veces carecen de capacidad para enfrentar la
situación.
En este trabajo hemos querido mostrar en parte las limitantes con que se enfrenta el ser pobre; siendo un desafío sin tolerancia para aquellos que podemos contribuir a que sea cambiada.
Los atributos socio demográficos como edad y cobertura en salud están presente como dimensiones a poder incluir en los debates actuales de la pobreza, tanto como indicador de resultado, como indicador de recursos respectivamente, y desde esta propuesta lo hemos desagregado para este área geográfica la ciudad de Paraná. Sin lugar a dudas refleja las privaciones en las oportunidades de vivir una vida digna dentro del paisaje social que se patentiza en el mapa de pobreza, en el espacio real de integración donde está el ciudadano y los servicios personalizados.
Para
lo cual Robert Castel dice y nosotros adherimos cuando expresa:
“Ser
pobre o un empobreciente es estar en situación de descenso con respecto
a la magnitud de la integración social, es ser en situación de mengua
de posibilidades de participación en distintos ámbitos: laboral,
educacional, sanitario, recreativo... Es ser con amenazas crecientes, y
sobre todo, novedosas para el marco de referencia habitual”[9].
Al mismo tiempo se intenta realizar un aporte al entender que en el ámbito local el tratamiento de los atributos sociales denota con más precisión las áreas de asimetría de la pobreza, siendo una perspectiva para la reflexión en la implementación de nuevas estrategias integradoras de las políticas públicas que impliquen un accionar vertebrador de lo social.
BIBLIOGRAFIA
CASTEL ROBERT . “La metamorfosis de la cuestión social.” Año 1997.
MINUJIN Y KESLER. “La nueva pobreza en la Argentina”. Temas de hoy, ensayo. Año 1995.
BOURDIEU,
P. La distinción. Paris.1979.Minuit. La miseree du monde, París. Seuil
Año 1993
STEINSLEGER, José. En el reino de Herodes. México Año1996.
TORRADO, Susana. Vivir apurado para morirse joven. Revista Sociedad. (UBA). Octubre 1995. Bs.As.
LO VUOLO, BARBEITO y otros. Contra la exclusión. La propuesta del ingreso ciudadano. Ciepp. Año 1995. Bs.As.
BECCARIA,L y LOPEZ, N. Sin Trabajo. Unicef/Losada. Año 1996. Bs.As.
ROZAS,
MARGARITA.: “La pobreza detrás de las estadísticas.” Centro
Editor.Bs.As. Año 1996
NACIONES
UNIDAS: Informe sobre Desarrollo Humano. Año 1997.
ALTIMIR,
Oscar. Indicadores de privación basados en el censo de Población y
Vivienda.1999.MEC.Mimeo Bs.As.
SEN,
Amartya. Nuevo examen de la desigualdad. Editorial: Alianza Economía. Año
1995.Madrid.
OTROS
MATERIALES:
*Desgrabación
de reunión con pasantes del Proyecto. Diciembre 1997. Anexo F.T.S. UNER.
*Trabajo
de promoción cátedra Urbanismo II de la F.A.D.U. (U.N.L.), Profesora
SOIJET Mirta. Alumnos: Celestre, Llosa, Madariaga, Marchioni y Muzio:
“Pobreza: Aproximación a su territorialización en la ciudad de Paraná”,
Marzo 1998.
NOTA:
este trabajo forma parte del Proyecto: La pobreza: condiciones de vida
en la cuidad de Paraná. Se ha sistematizado una parte que fue aceptado
como ensayo en el III Encuentro Internacional de Economía
Humanística. Córdoba
, agosto de 1999.
En esta oportunidad se agregan otras dimensiones al análisis producto de la reflexión después de dicho evento y los avances que se están realizando en el debate de cómo captar el complejo fenómeno de la pobreza
1] Suarez, Francisco. Como reconceptualizar la pobreza. Ponencia 1994
[2] La pobreza: condiciones de vida en la ciudad de Paraná.F.T.S. UNER
[3] Altimir, Oscar. Indicadores de privación Basados en los Censo de Población y vivienda. Enero 1999.Mimeo.MEC.Bs.As
[4] Sen Amaryta. Nuevo examen de la desigualdad. Editorial Alianza Económica.1995. Madrid
[5] ,2 Torrado Susana .Vivir apurado para morirse joven.1990
[6] El consumo de vida, se mide en Demografía por indicadores “fracaso “ relativos a la mortalidad y la morbilidad; es un importe aunque intangible bien de la familia. Torrado
[7] IPH hace referencia al nivel de riesgo Social (PNUD,1997)
4 Sin cobertura en salud, implica sin obra social, sin plan médico o ignorado. Síntesis realizada a partir del Censo de 1991
[8] Altimir.Idem5 Indice compuesto: Jefe del hogar con primaria incompleta, hacinamiento, vivienda deficitaria, inodoro o retrete sin descarga de agua
6 Lo Vuolo, Barbeito y otros. Contra la exclusión. La propuesta del ingreso ciudadano
[9] Csatel Robert. La metamorfosis de la cuestión social
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