GENERALIDADES SOBRE LOS PECES MÁS COMUNES EN EL RÍO PARANÁ
Inventario
de los Atractivos Turísticos
en el Circuito Turístico
del Río Paraná de Entre Ríos
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GENERALIDADES SOBRE LOS PECES MÁS COMUNES EN EL RÍO PARANÁ |
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y Apellido//Nombre Entidad |
Dr. Juan M Cordini |
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GENERALIDADES SOBRE LOS PECES MÁS COMUNES EN EL RÍO PARANÁ
SURUBÍ.- Hay en el Paraná dos especies de surubí. El Pseudoplathystoma coruscans, vulgarmente conocido por surubí pintado y el Pseudoplathystoma fasciafus o surubí tigre. Morfológicamente son muy parecidos, pero su coloración y tamaño bien distintos. El primero -pintado- es más grande. Sobre sus flancos y dorso presenta gran cantidad de manchas muy obscuras, negras o casi negras, y de contorno aproximadamente circular.
El surubí tigre es más chico que el anterior, siendo excepcional que sobrepase los 20 kilogramos. La zona ventral, como en el otro, es completamente blanca, pero los flancos y dorso grisáceos y cruzados por líneas negras que forman curiosos dibujos, separadas por otras blancas más finas y de trazado irregular.
Puede confundirse a primera vista con otro surubí, otra especie que rara vez se obtiene en el Paraná, el Hemisorubin plattyrhynchus, que habitualmente vive en el Amazonas y Orinoco y de los que se han encontrado en nuestro río pequeños ejemplares que no sobrepasan los 20 centímetros. Como el surubí, pertenece a la familia Pimelodidae, pero el género es distinto,
También a esa familia -pimelodidae- pertenece el cucharón (Sorubim lima), cuyo aspecto es el de un surubí pero de distinto
color, siendo su zona ventral blanca y dorsal negra. Su longitud máxima no pasa de 45 centímetros y el Peso de 750 gramos.
SÁBALO. - Es el más abundante de los peces en la cuenca del río de la Plata, En el río Paraná se obtiene prácticamente todo el sábalo en su curse inferior y muy especialmente en las zonas de Rosario y Victoria. La industrialización del sábalo está basada en el alto porcentaje de aceite de esta especie. Esa cantidad de grasa, unida a su hábito alimenticio, le dan un sabor especial.
Esta es seguramente la especie más discutida del río en cuanto a sí es agradable o no. Es cuestión personal decidir sobre ese punto, pero lo cierto del caso es que anualmente se consume en la alimentación humana un millón de kilogramos y que esta cifra se elevaría mucho si se hiciera llegar al público en todo tiempo en insospechables condiciones de frescura y abundancia.
DORADO. - De las dos especies que se citan (maxillosus y brevidens), sólo se ha encontrado una -la primera- en el tramo del Paraná que corresponde a nuestro territorio.
El dorado es, seguramente, la más preciosa especie del río y una de las pocas que puede considerarse excelente desde todo punto de vista.
Es de bellísimo aspecto y excelente sabor. Además, su extraordinario vigor lo transforma en el mejor para pesca deportiva, siendo comparable, y en algunos aspectos superior, a los salmónidos.
En tan alta consideración se tiene sus condiciones que el Primer Congreso Nacional de la Pesca Deportiva, realizado en los años 50, resolvió declararlo como el pez símbolo de los pescadores deportivos.
Patí. - El patí común -Luciopimelodus patí- es de lindísimo aspecto y uno de los peces más abundantes del rió. Se lo considera como especie fina, es decir, de las más apreciadas para consumo humano. Además del mencionado hay otro (Perugia argentinae), conocido vulgarmente como patí de aletas negras, bellísima especie de pequeño tamaño y sumamente escaso que raramente se pesca en el Paraná.
BAGRES. - Hay cerca de 20 especies de bagres en el río Paraná; los más comunes son: amarillo (Pirnelodus clarias), manchado
(Pímelodus
maculatus), blanco (Pimelodus albicans), sapo (Rhandia sapo), porteño (Parapimelodus valenciennesi) y lagunero (Pseudopimelodus zungaro) Casi todos son ejemplares pequeños. Los únicos de verdadero valor para el pescador profesional son el amarillo y el blanco (más conocidos por moncholo que por bagre), cuyo tamaño Llega a 30 ó 40 centímetros, no pasando su peso de 400 gramos,
Los bagres son muy abundantes en toda la extensión del río. En el Paraná inferior son una verdadera complicación para el pescador de malla cuando son especies cuyo tamaño es demasiado pequeño y el lance toma un cardumen numeroso.
Se enredan en tal forma que, a veces, hay que estar horas para desenmallarlos. Además, con el primer radio de las aletas pectorales y dorsal -muy duro y terminando en agudísima punta- producen pinchaduras muy dolorosas. Tan duros son esos radios que al pisarlos frecuentemente pasan las suelas de las alpargatas.
Abundan en los arroyos afluentes del Paraná y tienen una considerable resistencia a los cambios de temperatura y a las aguas "sucias". Sucias le dicen en Entre Ríos a las que tienen gran cantidad de materia en suspensión, característica común en casi todos los arroyos de la citada provincia, cuyo color es pardo, a veces muy oscuro. En esos arroyos de poca agua y, en consecuencia fuertemente influenciados por la temperatura ambiente, viven muy bien los bagres y lo mismo se los encuentra en un curse de agua quieta y cargada de suspensión que en otro de corriente moderada y de agua fresca y limpia, como son los afluentes del Uruguay y este mismo río.
TARARIRA. Es muy poco frecuente que el pescador profesional la pesque en el alto Paraná y en el Paraná inferior. En el Paraná medio y sobre todo desde Puerto Gaboto al sur se extrae en gran cantidad y en la primavera es muy abundante. Tiene dientes terminados en finísima punta, con los que suele producir heridas de consideración, sobre todo en las manos, cuando se precede a sacarlas del espinel o al introducir las manos en los viveros.
En la mesopotamia se la conoce con el nombre vulgar de "dientudo" y es muy común que los tajamares estén poblados con ellas.
La tararira, al margen del valor que puede darle su condición de excelente especie comestible. tiene otro muy grande: el de ser uno de los intermediarios para la reproducción de las almejas de agua dulce. Las glochidias de esta última se adhieren a sus branquias y ahí continúan su desarrollo por varios días hasta que, llegado el momento oportuno se desprenden e inician su vida libre. Otro intermediario muy común es el sábalo.
PACÚ. - Hay tres especies de pacúes en el Paraná, todos pertenecientes a la Familia Characinidae (Metynnis, Mylossoma y Colossoma).
En las zonas que invade el río durante las crecidas abunda mucho el pacú, que gusta de lugares playos con poca corriente y abundante vegetación.
El Mylossoma es una pequeña especie carente de valor desde el punto de vista de la alimentación humana, pero muy apreciada como ornamental
MONCHOLO. - También conocido como bagre blanco. Es muy abundante en todo el río pero se lo pesca principalmente en el Paraná medio e inferior; Casi siempre nada cerca de la costa y muy especialmente en los arroyos y bañados, donde entra al crecer el río y luego queda encerrado cuando las aguas bajan y las lagunas marginales quedan aisladas del cauce principal.
BOGA. - Hay dos géneros, de los cuales uno -Leporinus- es más abundante. Se lo considera como pez fino y en el Paraná medio es abundante. En los puertos durante la época de embarque de cereales se pesca mucho por parte de los pescadores aficionados. Los profesionales utilizan en esos lugares el medio mundo fijo cebando con trigo o maíz.
MOJARRITA.-Se llama comúnmente así a una gran cantidad de especies de la subfamilia Tetragonopterinae.
Son caracínidos pequeños comprimidos que nadan siempre cerca de la costa. Muy activos, se mueven constantemente y al ser perseguidos por las especies mayores se desplazan con extraordinaria rapidez.
Comprende las especies más conocidas del río y probablemente no haya quien no la conozca. Es la pesca preferida de los niños que utilizan casi siempre un anzuelo confeccionado con alfiler, un hilo cualquiera y una varilla de chilca que tanto abunda en las costas del Paraná.
El pescador profesional las pesca casi únicamente para carnada utilizando pequeñas redes o la red de arrastre fina.
ARMADO. - Es bien fácil distinguir los dos armados, tan comunes en el Paraná. Uno de ellos -el armado "chancho", Oxuras Knerii- es de color pardo obscuro, labios gruesos carnosos. La boca es algo inferior formándo una especie de trompa. Primer radio de la dorsal y pectorales muy gruesos y de bordes dentados. Lateralmente presenta a ambos lados una fila de placas con una especie de uña encorvada hacia atrás. Los huesos de la parte superior de la cabeza llegan hasta la inserción de la dorsal.
El otro -armado "amarillo" Rinodoras d'Olbigni- es de color pardo amarillento, a veces un poco dorado. Es de cabeza más chica y redondeada y carece de labios en forma de trompa. Ambos son peces carnosos de feo aspecto pero excelente sabor.
Se los pesca en gran cantidad con la red de arrastre o con tres telas. Fuera del agua tienen una gran resistencia si se los mantiene en lugar fresco. En otoño y primavera los pescadores que viajan todos los días a los lugares de venta, rara vez los colocan en viveros. En general los amontonan en la costa de arena húmeda, a la sombra, y los cubren con una bolsa mojada. Así resisten muchas horas hasta el momento de ser comercializados. Los ejemplares grandes de armado chancho se venden descabezados y sin los huesos laterales, que fácilmente se eliminan pasando un cuchillo afilado por debajo de la piel.
PEJERREY. - Se pesca únicamente en el Paraná medio e inferior. Con espinel suelen obtenerse ejemplares de buen tamaño y es muy conocido y apreciado el "matungo" nombre que se da a los grandes ejemplares.
Hay canchas donde se los obtiene con redes de arrastre o bien utilizando trasmallo a correntada, cerca de la costa en la misma forma en que se emplea la sardinera. Es la especie más delicada del río y no se los conserva en los viveros porque mueren enseguida de ser extraídos del agua. Se los conserva entonces en lugares frescos, de preferencia al aire libre y a la sombra de los árboles. El pejerrey es el más apreciado de todos los peces, motivo por el cual su precio es siempre el más alto.
Es, además, la especie clásica con la que se practica la piscicultura en nuestro país y con ella se ha sembrado la mayor parte de las lagunas y embalses de toda la república, como así también una cantidad extraordinaria de tanques australianos y tajamares.
SARDINA, - No es en realidad una verdadera sardina sino más bien anchoíta de río. Durante los meses de julio v agosto es muy abundante y en un solo lance pueden obtenerse varios centenares de kilogramos. Es una especie pequeña, de color blanco nácar y brillantes reflejos tornasolados. Tiene ancha estola color plata, todo lo cual contribuye a transformarla en una bellísima especie.
Se la conserva "curada", es decir tratada con sal.
ANGUILA. - Es seguramente el pez de apariencia menos agradable de todos los que habitan en el río.
Su aspecto de víbora, la cabeza más grande que el diámetro del cuerpo, sus pequeños y redondos ojos y sobre todo la mucosidad que la cubre y la hace extraordinariamente resbaladiza, contribuyen a que su presencia sea recibida con poco agrado.
Es, sin embargo, de carne blanca y delicada y de riquísimo sabor. No es muy abundante y, salvo algunos pocos, el pescador profesional no pone mucho empeño en conseguirla.
Es excepcional pescarla en pleno río. Vive casi invariablemente en la costa y con preferencia en los bañados y arroyos de poca corriente. Es abundante en todos los "charcos" y lagunas de la provincia de Entre Ríos y costa de la parte central de Santa Fe. Prefiere los ambientes de poca corriente, agua templada y fondos de barro. En las costas un poco más duras del Paraná -sin ser de roca o arena limpia donde nunca se la encuentra- vive en cuevas en las cuales se la puede pescar con chicote, es decir una línea muy corta -no más de dos metros- que lleva un solo anzuelo y que se ata a una estaca dejándola colocada en esa forma y recorriéndola cada varias horas para encarnarla o sacar el pescado que se hubiera obtenido.
RAYA. - Es también poco abundante y el más temido por los pescadores, que a veces lo pisan en las playas y reciben de inmediato el pinchazo dado con la espina de la cola.
Este pinchazo es terriblemente doloroso y los pescadores para curarse introducen la mano o el pie pinchado en el agua y hacen desesperados esfuerzos por no sacarlo. Si pueden resistir en esa forma durante aproximadamente una hora, el dolor pasa y sólo quedan los músculos endurecidos, principalmente en el lugar de la herida. Algunas rayas tienen dos espinas, una insertada inmediatamente detrás de la otra. Los pescadores al pescarla le cortan la cola, con lo cual ya es inofensiva.
MANGURUYÚ. - Es uno de los peces más grandes del río, siendo superado en longitud únicamente por el surubí. Es un pez de feo aspecto con cabeza de enorme tamaño y boca grande. Tiene una fuerza excepcional y prendido en el espinel frecuentemente lo corta llevando la brazolada.
Salmón o PIRAPITÁ.-Es poco abundante. En los flancos tiene un ligero tinte rosado, y su carne, una vez cocida, es color salmón suave.
Observaciones
Publicación Misceláneas
nº 410
de 1955 del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
"Río Paraná, sus peces más comunes" Dr. Juan M Cordini |
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